¡¡¡Con pasión todo se puede!!!


¿O no?

Muchas veces en diferentes situaciones cotidianas nos afirman que si tienes pasión todo es posible. Que el resto se consigue, porque lo único que necesitas para avanzar es pasión. 

Hoy te voy a contra una historia, y de paso demostrar que esto no necesariamente es cierto.

Hace un tiempo atendí un potrillo de un cuidador, al que llamaremos Héctor (el nombre es ficticio), quién posee mucho entusiasmo. Le pone una garra terrible a todo lo que hace. Lamentablemente, la situación económica no lo acompaña pero aún así a fuerza de no quedarse quieto y buscar, se hizo de un potrillo de 2 años, con el cual pudo arrendar en una situación muy ventajosa. Quedaba si, pagar el box, los insumos, etc. Pero estos gastos eran pagables. 

¿Y que pasó? Pues que sus expectativas eran aun más grandes que su pasión, pero lamentablemente ésta no era acompañada por alguna dosis de sentido común o realismo. Su expectativa era correr, nada más y nada menos, que los clásicos grandes de potrillos (el Luro, la Polla de Potrillos, el Jockey Club o el Nacional)

Comenzó el entrenamiento, día a día se iba poniendo y de buenas a primeras me dice que lo iba a debutar. Le respondí que aun no estaba listo, a lo que me contesto que si, que el era el cuidador y que estaba bárbaro. Para su desgracia, debuta segundo y pocos días después le aparece una lesión que lo obligaba a pararlo por lo menos seis meses. 

A regañadientes acepta el tratamiento, pero empieza a apurar el retorno, ya que los tiempos de recuperación no se ajustaba a los tiempos que Héctor se había fijado en su carta clásica. Lo reprisa, nuevamente sin estar en condiciones y a partir de ese momento el caballo empezó a correr cada día peor.

Cuando le demuestro por medio de estudios complementarios que se estaba apurando y que debía tener más paciencia, Héctor se desprende del equino, porque él no estaba para «bancar» un caballo para correr la categoría 3 años perdedor.

Conclusión: a pesar de tener mucha pasión que le permitía conseguir muchas cosas que de otra forma no hubiera podido conseguir, la falta de sentido común de Héctor, paciencia y metas claras y realistas, lo llevó en muy poco tiempo del entusiasmo a la decepción. 

Entonces, si realmente querés incursionar en este ambiente, te recomiendo que a tu dosis de pasión la combines con iguales dosis de sensatez y realismo, y te apoyes en las personas que en ese momento te pueden aportar consejos valiosos. 

Espero que esta experiencia te inspire en el camino correcto.

Y recuerda: Nada es imposible (si no te rindes) Si te caes, muchos te ayudarán a levantarte, pero ninguno se levantará por ti. 

Si querés saber más acerca de este tema, o de algún otro de tu interés, te dejo mis contactos a continuación.

Atte. Esp. Abel F. Bacigalupe

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