Mi caballo es MALO!!!!!!



¿Te ha pasado alguna vez? Te acercás por primera vez a un caballo y apenas estas al alcance intenta morderte, patearte o manotearte. Instantáneamente le ponés el rótulo de caballo malo. Y a partir de ese momento lo mirás, lo tratás y le avisás a cuanta persona se te acerca que tengan cuidado porque es malo.

Y si bien es cierto, que algunos caballos son malos o indomables, como los que participan de las jineteadas, la mayoría de las veces podríamos decir que no son malos sino que están malos. ¿Cuál es la diferencia entre ambos estados? En que en el primero el animal no tiene razón aparente para estar así, mientras que en el segundo, indagando un poco se puede descubrir que hay razones subyacentes para que se manifieste de esta manera.

¿Sabés cuál es la primer causa de cambio de carácter?

No…no es el encierro, aunque puede ser. No es el trabajo, aunque está relacionado. No es una doma deficiente, aunque influye.

La principal causa que hace que un caballo cambie su carácter y se ponga malo, y especialmente nervioso es……el DOLOR!!!

Si, aunque no lo creas, te parezca raro o no se te hubiera ocurrido, el dolor es la primera causa de cambio de carácter de nuestros caballos. Y se observa sobre todo en los productos de 2 o 3 años, cuando empiezan los primeros entrenamientos. Y si fuiste al gimnasio alguna vez, sabrás que esos primeros días te duele hasta el blanco de los ojos. Sin embargo, vos podés manifestar que te duele todo el cuerpo, que preferís no volver al otro día y darte un respiro, e incluso ir a la farmacia y comprar un analgésico, esos de venta libre que se publicitan constantemente en los medios masivos de comunicación para atenuar un poco ese dolor. Pero el animal no tiene esa posibilidad de manifestar su malestar. Ponete un poco en su lugar, si a vos te obligaran a pasar todos los días por una puerta detrás de la cual hay un señor que te golpea indefectiblemente con una tabla por la espalda sin excepción, vos que ¿qué harías? Te repito, estás obligado a pasar sin opción a negarte. Seguramente te cambiaría el humor, cierto?

Pues, a nuestros caballos les pasa exactamente lo mismo, con el agravante que no hablan para manifestarnos su dolor. La única manera que tiene de demostrarlo es cambiando su carácter. Y si nosotros como profesionales, dueños, jinetes, amazonas o  jockeys no nos percatamos de ello, estaremos malogrando un noble producto.

No son pocas las veces que como profesional me llaman a revisar un caballo o yegua, por falta de rendimiento y al acercarse al mismo notas que en el mejor de los casos está nervioso, o temeroso y hasta malo, en el peor de los casos. Sin embargo, cuando lográs localizar el sitio de dolor, y lo eliminás, paulatinamente los animales se tranquilizan cada vez más y hasta se tornan juguetones. Obviamente este cambio no es rápido, y puede llegar a tomar hasta 60 días para ponerlo en evidencia, pero adicionalmente notarás que ya no va a la cancha o la pista sin ganas, o incluso como queriendo volverse, sino por el contrario cada día que pasa notarás que disfruta cada vez las salidas al trabajo.

¿Es esto una cura mágica?

La primera impresión parecería que sí. Sin embargo no se engañen, no todos los cambios de conductas son atribuibles al dolor, aunque me atrevo a decir que un porcentaje muy alto de los mismos sí lo son. Sin embargo queda un porcentaje más bajo de animales que efectivamente tienen un comportamiento agresivo, el cual no se lo podemos atribuir al dolor. En estos casos, se necesitará trabajar más sobre el carácter para minimizar los riesgos que el animal puede ocasionarse a si mismo y a su entorno.

Sinceramente les deseo que este artículo les sea de utilidad, y nos encontramos en futuras entregas.

Un saludo y hasta la próxima.

Atte. Esp. Abel F. Bacigalupe